“Cayó la producción. Va a llevar muchos meses, y probablemente un año hasta que se acomode la situación”, afirmó Víctor Veik, ingeniero agrónomo de Maciá especializado en Tambos, sobre la situación provocada por las persistentes lluvias de este mes. En ese marco, analizó: “El principal problema que tienen los tambos cuando empieza a llover es la falta de lotes para pastura para los animales. Cae la producción por dos motivos: uno, porque el animal come menos, y el segundo es por el estrés de estar en el barro”.