Por Manuel Langsam (*)
Hubo una época en que trabajé para la provincia en un plan para la evaluación de la incidencia de brucelosis en los pequeños tambos de la cuenca lechera de los departamentos Paraná y Diamante. Me tocó la zona de Aldea Protestante, Spatzenkuter, Valle María, María Luisa y Aldea Brasilera. Todas ellas habitadas por descendientes de alemanes del Volga: gente muy prolija, trabajadora, honesta, pero bastante cerrada para los extraños. Tal es así que cuando llegábamos nos estaba esperando siempre un hombre junto a un hijo o a un empleado, pero jamás una mujer, aunque se apreciaba la existencia femenina por el florido jardín, la abundante huerta o la prolijidad y limpieza de la casa.