Hace ya algunos días, alrededor de 20 vacas preñadas murieron en un campo del distrito Bergara tras vaciarse un tanque de agua luego de que el molino del lugar dejara de funcionar como consecuencia de la ausencia de viento que ha afectado al departamento Villaguay y al resto de la provincia durante este verano. Según se ha informado, los bomberos de Villa Clara concurrieron el establecimiento y procedieron al llenado de los bebederos: no llegaron a tiempo para evitar la pérdida de los animales pero al menos impidieron la muerte de mayor cantidad.

Previsiblemente, el caso generó diversos comentarios en las redes sociales: algunos usuarios aludieron a la presunta desidia del dueño de los bovinos, mientras que otros, más al tanto del contexto y los detalles del caso, explicaron cómo es que pudo llegar a suceder semejante cosa.
Entre los primeros, un vecino escribió: "Se dejaron estar pensando que iba a haber viento para hacer andar el molino. Se durmieron en los laureles, en vez de abrir el paraguas antes. Da pena". En el mismo sentido, alguien más supuso que "el dueño no se preocupó por el molino de viento o es alguien al que le falta conocimiento del cuidado de animales".
Del otro lado, un poblador de la zona pidió tener en cuenta que "el dueño es una persona grande que en esos días tuvo problemas de salud y sufrió distintos acontecimientos que hicieron que todo se le complicara, empezando por la rotura de su molino y siguiendo por el robo de un vehículo que luego fue encontrado chocado y abandonado". Por lo tanto, la falta de agua en el tanque "no fue un descuido ni nada parecido" sino "un imprevisto de los que a veces no se pueden atender".
"Es por eso que pido encarecidamente tener cuidado en los comentarios y no prejuzgar a estas personas, que ya tienen demasiado como para agregar más dolor", remarcó.
Finalmente, la nieta del dueño recordó que la ausencia de viento y de lluvia les jugó "una mala pasada, como le puede suceder a cualquiera" y elogió a su abuelo ("Don Redruello") por seguir trabajando "con fe y con esperanza", pese a que ya tiene 92 años.
Manifestó además su agradecimiento a "la gente querida del cuartel de bomberos de Villa Clara, por tan generoso acto". También dio las gracias a la gente que colaboró para que la situación no fuese aún más grave ("un abrazo para cada uno de ustedes y quedo enteramente a su disposición") y expresó su especial gratitud hacia el vecino Germán Miño, que acudió a su llamado "de manera rápida y sin ningún tipo de pereza".