Pedro Luis Raota
Sin exagerar, fue uno de los acontecimientos culturales más importantes de la historia de Villaguay. Jorge Luis Borges (de cuyo nacimiento se cumplen hoy 120 años) estuvo en 1982 en el Club Social Recreo para dictar una charla-conferencia que giró en torno a los autores fundamentales de la literatura entrerriana.
Estuvo acompañado por el escritor Roberto Alifano y fue recibido aquí por el entonces intendente Patricio Dunne y por un grupo de vecinos que habían gestionado su llegada a la ciudad. Uno de ellos fue Miguel Ángel Federik, que ya había tratado con el autor durante varios días de 1973, en una sesión de fotos realizada por Pedro Luis Raota en Buenos Aires para agencias de noticias europeas.
Borges comenzó su exposición aclarando que era su primera visita a la ciudad y que toda primera vez puede ser la última cuando se tienen más de 80 años. Luego se explayó sobre las vidas y obras de escritores como Leopoldo Lugones, José Hernández, Carlos Mastronardi y Alberto Gerchunoff. Finalmente, alguien del público le preguntó si podía darnos esperanzas sobre el futuro inmediato del país y él respondió con otra pregunta: "¿Como podría dar lo que no tengo?".
A continuación se reproducen algunos fragmentos de esa recordada conferencia, rescatados por Raúl Jaluf y difundidos hace algún tiempo en FM Mesopotamia:
"Lugones nace en 1874 y se suicida en 1938. Para él, sus cuatro poetas esenciales eran Homero, Dante [Alighieri], [Víctor] Hugo y [Walt] Whitman. Los menciona en 'Las montañas del oro', su primer libro de 1897, donde los versos están escritos como si fueran prosa, separados por guiones.
Borges comenzó su exposición aclarando que era su primera visita a la ciudad y que toda primera vez puede ser la última cuando se tienen más de 80 años. Luego se explayó sobre las vidas y obras de escritores como Leopoldo Lugones, José Hernández, Carlos Mastronardi y Alberto Gerchunoff. Finalmente, alguien del público le preguntó si podía darnos esperanzas sobre el futuro inmediato del país y él respondió con otra pregunta: "¿Como podría dar lo que no tengo?".
A continuación se reproducen algunos fragmentos de esa recordada conferencia, rescatados por Raúl Jaluf y difundidos hace algún tiempo en FM Mesopotamia:
"Lugones nace en 1874 y se suicida en 1938. Para él, sus cuatro poetas esenciales eran Homero, Dante [Alighieri], [Víctor] Hugo y [Walt] Whitman. Los menciona en 'Las montañas del oro', su primer libro de 1897, donde los versos están escritos como si fueran prosa, separados por guiones.
"Luego, en 'Lunario Sentimental', sólo enumera tres poetas: Homero, Dante y Hugo. La omisión de Whitman se debe al hecho de que fue uno de los padres del verso libre, y Lugones pensaba que la rima es el elemento esencial del verso".
"Lugones creía también en la posibilidad de descubrir metáforas nuevas. Pero yo he llegado a sospechar que las afinidades esenciales entre las cosas ya han sido descubiertas y que, por lo tanto, las metáforas nuevas son meramente verbales.
"Lugones creía también en la posibilidad de descubrir metáforas nuevas. Pero yo he llegado a sospechar que las afinidades esenciales entre las cosas ya han sido descubiertas y que, por lo tanto, las metáforas nuevas son meramente verbales.
"Por ejemplo, parece difícil pensar en el tiempo y no pensar en un río. Cuando Heráclito dijo hace 25 siglos 'nadie baja dos veces al mismo río', sentimos enseguida que es una definición del tiempo: que nadie baja dos veces al mismo río porque el río fluye y porque las aguas cambian. Pero hay algo más terrible, algo que puede producir como un principio de horror, quizá un horror sagrado: sugiere nuestra fluidez, nuestra impermanencia, nuestro morir cotidiano".
"Mastronardi era esencialmente barroco pero no quería serlo. Buscaba la sencillez y la logró muchas veces, algunas con menos felicidad. Cuando dice, por ejemplo, "el cansancio era fiel a su voz" sentimos que es un modo quizá rebuscado de decir "hablaba con la voz cansada". En otros casos sí logra la sencillez: por ejemplo cuando escribe "recuerdo un sosiego de estancias perdidas en la dicha", que es un verso perdido de 'Luz de provincia', una de sus mejores composiciones.
"Mastronardi era esencialmente barroco pero no quería serlo. Buscaba la sencillez y la logró muchas veces, algunas con menos felicidad. Cuando dice, por ejemplo, "el cansancio era fiel a su voz" sentimos que es un modo quizá rebuscado de decir "hablaba con la voz cansada". En otros casos sí logra la sencillez: por ejemplo cuando escribe "recuerdo un sosiego de estancias perdidas en la dicha", que es un verso perdido de 'Luz de provincia', una de sus mejores composiciones.
"Yo no sé si las estancias están realmente perdidas en la dicha pero diría que 'Luz de provincia' es menos un poema de Entre Ríos que un poema de la nostalgia de Entre Ríos desde Buenos Aires... Creo que Mastronardi se desterró voluntariamente en Buenos Aires; buscó un barrio triste como el de la Avenida de Mayo para ver mejor a Entre Ríos.
"Él sentía que la nostalgia es una posesión más íntima que la inmediatez. Poseemos lo que perdemos: perdemos algo cuando realmente lo sentimos. Ése es el encanto que tiene el pasado (y no el presente): es una de las formas de lo perdido".
"Creo que Hernández [en el Martín Fierro] no describe a todos los gauchos sino sólo al gaucho malo, al matrero, al cuchillero, al asesino, borracho y al soldado desertor de la Conquista del Desierto. Si todos hubieran desertado, no habría habido Conquista del Desierto; si todos hubieran sido matreros, la Argentina no habría ocurrido...
"Creo que Hernández [en el Martín Fierro] no describe a todos los gauchos sino sólo al gaucho malo, al matrero, al cuchillero, al asesino, borracho y al soldado desertor de la Conquista del Desierto. Si todos hubieran desertado, no habría habido Conquista del Desierto; si todos hubieran sido matreros, la Argentina no habría ocurrido...
"Martín Fierro corresponde a un soldado de mil ochocientos setenta y tantos que se pasa al bando de los indios. Es un personaje individual que no representa a otros. No puede ser el arquetipo del gaucho, como se le ocurrió a Lugones. No pudo haber habido un gaucho arquetípico; quizá sí en el cielo platónico pero no en la Tierra".
"Gerchunoff fue ante todo un admirable conversador y no creo que esté representado por su obra escrita. Lo que era espontáneo en el diálogo se volvía un poco artificial cuando él escribía. Lo mismo digo de Macedonio Fernández: está menos en sus libros que en su diálogo. Cuando nos presentaron, Gerchunoff me dijo que le llevara algún poema a La Nación y le contesté que lo que yo escribía no merecía ser publicado.
"Gerchunoff fue ante todo un admirable conversador y no creo que esté representado por su obra escrita. Lo que era espontáneo en el diálogo se volvía un poco artificial cuando él escribía. Lo mismo digo de Macedonio Fernández: está menos en sus libros que en su diálogo. Cuando nos presentaron, Gerchunoff me dijo que le llevara algún poema a La Nación y le contesté que lo que yo escribía no merecía ser publicado.
"Después le decía siempre: 'esté tranquilo que no le traigo nada' y él sonreía. La verdad es que nunca le llevé un poema y creo que él me agradecía el hecho de que no lo viera como un personaje de La Nación sino como un amigo, un individuo, que es lo único real. Tengo la mejor opinión de Gerchunoff y recuerdo sobre todo sus bromas. Era uno de los pocos amigos de Lugones, que era un hombre de pocos amigos".


BORGES, OTRO ANIVERSARIO Y LAS CASUALIDADES
Por Miguel Ángel Federik
Mario Eduardo Cohen, recuerda en La Nación de ayer que Borges dijo: "He hecho lo mejor que pude para ser judío. Pude haber fracasado... Si pertenecemos a la civilización occidental, entonces todos nosotros, a pesar de muchas aventuras de la sangre, somos griegos y judíos... Muchas veces me pienso judío pero me pregunto si tengo derecho de hacerlo".
Quiero recordar otro aniversario: el 24 de agosto de 1891 el Barón Hirsch fundaba en Londres la Jewish, para que su herencia, ante la muerte de un hijo, fuese herencia de mundo. Y Villaguay fue recipiendaria de ese legado y esa esperanza. Aquí nació Joseph Kessel -el primer entrerriano y/o argentino en ser miembro de la Academia Francesa- nacido en Villa Clara... y aquí estuvo Rajil, que Gerchunoff eligiera como "su lugar en el mundo"... Borges, además de El Golem o La Cábala, o Spinoza o El Aleph o Martin Buber, a quien tradujera, tuvo clara noción de esa cultura y fue amigo de Alberto Gerchunoff, que se decía natural de Villaguay y añoraba el arroyo Bergara y que contando apenas con 27 años dio a la literatura argentina un libro esencial: 'Los gauchos judíos'.
El Tomo 10 de la Colección los nuestros, que edita y sostiene la municipalidad de Villaguay estará dedicado precisamente a Gerchunoff. Quiero recordarlo o anunciarlo, puesto que según creemos, las casualidades no existen. Pero existen.
