EN SALUD, DEBERÍAMOS RELEER A CARRILLO Y A LIOTTA. Por Daniel de Michele








“Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, son unas pobres causas de enfermedad.”
Ramon Carrillo


El sistema de salud argentino es anticuado, pobre, caro, insuficiente y promotor de desigualdad.

La política se ha desinteresado de todas estas cualidades y hace años que lo sostiene inaugurando de vez en cuando alguna sala o abriendo Centros de Atención Primaria que con frecuencia quedan desiertos.

En los últimos 75 años, sólo Perón, Carrillo, Liotta, Alfonsín y Neri plantearon algo distinto sin ser oídos.

Se ha perdido la batalla para desarrollar un sistema de salud único, universal y centrado en el estado, como tienen los países exitosos en brindar prestaciones a todos los ciudadanos por igual.

El sindicalismo no permitió que las obras sociales se integraran el Sistema Nacional de Salud Pública creado por la Ley 20.748 y eso precipitó la condena a la mejor iniciativa en salud del siglo.

Sólo prosperó la ley en 4 provincias (La Rioja, San Luis, Chaco y Formosa) siendo finalmente derogada por la dictadura militar en el 78.

En el sistema actual, conviven el sector publico, el prepago y el de las obras sociales, pero mientras existan estas asimetrías entre el centro y la periferia, todo el sistema reproduce la desigualdad. Obsérvese que ante la pandemia, los análisis diagnósticos sólo se hacen en el Malbrán (CABA).

Hoy la gente tiene sobre sus cabezas varios sistemas de salud, lo cual es de un costo monumental. Es por ello, que el gasto per capita al año en salud en Argentina es elevado pero los resultados son pobres. Ademas de contar con una o dos obras sociales, la gente paga de su bolsillo un sistema de ambulancias y emergencias, una cobertura adicional de farmacias, servicios fúnebres, alta complejidad, algún sistema de odontología compleja como implantes dentales, etc, etc.

Al sistema publico cuya cara visible son los hospitales y centros de salud, le crujen los edificios, los insumos y las prestaciones. Los recursos humanos son muy buenos y en el caso de los médicos, la posibilidad de poder tener un pie en el hospital publico y el otro en una clínica privada o en su propio consultorio, provoca una batalla por el tiempo de trabajo en donde siempre pierde el estado.

Es cierto que las Obras Sociales han cubierto las ausencias del estado, pero estas estructuras son mas desiguales que el sistema completo, pues hay gremios ricos y gremios pobres y eso genera una desigualdad crónica en sucapacidad de ofrecer servicios. Mas allá del esfuerzo incondicional de los compañeros de los gremios de la salud, la pandemia puso al desnudo las debilidades crónicas del sistema actual.

Deberíamos darnos una vuelta por Diamante a conversar un rato con Liotta; a sus 95 años conoce el paño como pocos. Don Domingo, es un hombre que hace 45 años mostró un camino y lo plasmó en una ley que mato la política indiferente y enterró la dictadura .

Hace pocos días, el presidente lo invitó a conversar a la Rosada y hablaron un buen rato. ¿Será una señal?

No sé, pero ¡bien ahí, Alberto! 



Daniel De Michele
eljibaro2002@gmail.com


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