Playa del Desplayado: cómoda, con olas sugestivas y una inconfundible postal de fondo.
Se terminaba febrero y se llevaba con él lo que quedaba de verano. Partíamos de Buenos Aires para nuestras primeras vacaciones en el mar con nuestra hija que entonces tenía casi 3 años. Aquí viene mi primera declaración de principios: aunque demanden una planificación sencilla y supongan una agenda liviana, las vacaciones de verano son cosa seria. Porque el tiempo de ocio también se aprovecha.
El destino estaba cantado: Uruguay nos gusta mucho a ambos ya que nos sentimos en casa. La cercanía al querido Entre Ríos y la calidez de sus habitantes más la variedad de playas ha sido siempre para mí una combinación imbatible. Cuando era chico viajaba con mi familia, luego iba con amigos, solo o en pareja, y después otra vez en familia. Durante años me dediqué a peregrinar cada metro de su costa desde Carmelo hasta la Coronilla en busca de mi rincón favorito hasta que a principios del nuevo siglo lo encontré en medio de un viaje con amigos muy queridos: La Pedrera, a 220 kilómetros al este de la capital. Esta vez el plan era bien distinto: me preparaba para presentarle “mi” mar a nuestra hija, tal como había hecho mi padre conmigo algunas décadas antes.
Apenas bajamos del ferry en Montevideo improvisamos una sencilla ceremonia de bienvenida al país oriental: una cazuela de mejillones en un “bolichito” del puerto antes de tomar la ruta 9 hasta Rocha, donde paramos por provisiones en El Dorado para luego enfilar hacia La Paloma y retomar la clásica ruta 10 hacia el este.
Poco más de 3 horas después llegamos a Punta Rubia, un auténtico paraíso a 5’ del “ruido” de La Pedrera. Habíamos alquilado una pequeña casa estratégicamente ubicada frente al mar, sobre una loma custodiada por un bosque de pinos. Era un amplio monoambiente rectangular de impecable diseño nórdico hecho íntegramente de madera y suspendido a casi dos metros del piso, con un ventanal de vidrio del piso al techo y deco minimalista. Me detengo a describir la casa porque allí aprendimos que la casa-lejos-de-casa es más importante aún en vacaciones de ocio. ¿Por qué? Tuvimos el privilegio casi exclusivo de asistir a la semana más lluviosa de los últimos 70 años: un verdadero récord que nos obligó a cambiar la dinámica prevista. Allí estábamos los tres, en un espacio amplio, cálido y luminoso, con una vista al mar imponente, una cocina muy bien equipada y un viejo Scrabble. Así descubrimos que el estilo nórdico es la respuesta práctica a un clima impiadoso: quedarse puertas adentro no tiene por qué ser un drama sino todo lo contrario, es un placer.
Cuando caían cortinas de agua por horas y horas, cocinábamos recetas nuevas con linda música y el Atlántico como telón de fondo. Cuando los chaparrones se convertían en garúa, subíamos al auto para visitar antiguos cascos de estancias devenidos en “hoteles” de campo o revolver en los improvisados anticuarios a la vera de los caminos vecinales. Cuando caía la tarde, caminábamos hasta un simpático bar de verano equipado con hamacas paraguayas, muebles restaurados, carteles publicitarios de loza antigua, Pilsen fría y chivitos generosos… una fórmula tan uruguaya como infalible. Lo bueno es que la lluvia aprieta pero no ahorca: un día salió el sol y pudimos ir a la playa para el rito iniciático tan esperado: nuestra hija tuvo su baño de mar, “mi” mar.
La Rambla: el mejor paseo, sobre todo cuando termina la temporada.
Uno viaja, entre otros motivos, para salir de lo cotidiano. Eso significa que las cosas no siempre salen como uno espera. Entonces se presenta la oportunidad ideal para conocerse mejor a uno mismo en vez de conocer el lugar. Es el Arte de Viajar.
Se terminaban las vacaciones y el balance era muy positivo: un poco de mar, un poco de campo, bastante cocina y mucha introspección familiar. Un contraste reconfortante para la vida porteña que llevábamos entonces: nunca antes habíamos jugado tanto con nuestra hija. Era justo lo que necesitábamos. ¡Hasta la próxima!
(*) Emilio Nogueira es licenciado en Turismo y fundador de i-Selector Travel
www.iselectortravel.com