- Dejaste un gran recuerdo futbolístico en Sarmiento ¿cómo llegaste al club? - Desde que tengo uso de razón estuve vinculado a Sarmiento, porque recién empezaba a caminar y ya mis tíos me llevaban al club. Además éramos vecinos, cruzábamos el tapial y estábamos adentro mirando como jugaban los más grandes. Arranqué a los 7 u 8 años, Jorge Jaluf era quien “reclutaba” a todos los chicos del barrio y jugábamos en un torneo infantil. Salimos campeones en la cancha chiquita del club ADEV. Después empecé en 5° división donde hice las temporadas completas, luego jugué solamente un partido en 4° y ya con 15 años comencé a alternar en primera. Mis compañeros en inferiores eran entre otros Sergio Barreto, el “Gringo” Wicky, “Astronauta” Núñez, Rubén Luna y “Cachito” Gamarra entre otros. Desde chiquito ya jugaba con los grandes, todos los días nos juntábamos para jugar en Sarmiento apenas salían del laburo los muchachos mayores y nosotros de la escuela. Siempre me desempeñé en el sector izquierdo del mediocampo, aunque en los intercolegiales me ponían de “número 9”, porque en esa época era bastante goleador (risas). Me gustaba estar en contacto con la pelota, tratando de generar juego en el equipo, pero disfrutaba más de meter una pelota en diagonal para que un compañero haga un gol que convertir yo mismo.
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| Deportivo Riestra y su ascenso a la C en 1994, Tatilo Romero es el 1° de la derecha arriba |
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- ¿Cuánto tiempo jugaste en primera antes de irte para Buenos Aires? - Fueron dos temporadas, 1985 y 1986, en las cuales justamente salimos campeones, en el 85 dirigidos por Ramón “Sospecha” Robledo y en el 86 por Victorio Sánchez. Era un equipo excelente y que jugaba bárbaro, eran unos fenómenos todos, con nombres como Joselo Barhich, Darío Rovetta, “Roly” Mendoza, Sotelo, “Chirola” Jesús. Los más grandes venían jugando juntos desde hacía varios años, era un equipo consolidado y nosotros los más chicos, nos acoplamos muy bien. Me vine a Buenos Aires porque mi vieja estaba acá, así que terminé el secundario y me vine a estudiar. Hice un par de años en la UBA la carrera de contador público (metí alrededor de 10 materias), fue una experiencia muy linda pero después abandoné y empecé a trabajar.
- ¿Cómo se desarrolló tu trayectoria futbolística allá? - Empecé jugando en Fénix (en la Primera “D”), por intermedio de un amigo que me llevó. Hice cuatro temporadas en el club, desde 1988 hasta el 92: en algunas anduvimos muy bien y en otras no tanto (risas). Desde el primer día que fui a entrenar, en el cual disputamos un amistoso contra la reserva, ya el técnico me puso en primera y jugué siempre ahí. En esa época era todo muy amateur, solamente te pagaban los viáticos y quizás si ganábamos un partido importante nos daban algo de plata. Las canchas eran un desastre, las de Villaguay sin dudas un lujo al lado de aquellas. Ahora cambió todo, se cuidan mucho los terrenos de juego y los jugadores tienen sueldos. Luego me vino a buscar uno de los DT que tuve en Fénix para ir a Deportivo Riestra, que había armado un buen equipo. Tuvimos una temporada fantástica, empezamos desde cero y terminamos en los primeros lugares, clasificando al octogonal y logrando el ascenso a la Primera “C” luego de vencer en la final a Cañuelas. Es un recuerdo hermoso, ganamos 1-0 en el partido de ida, después perdimos por idéntico marcador en la revancha y fuimos a cancha neutral (El Porvenir) para definir al campeón. Ganamos 2-1 y tuve la suerte de convertir el segundo gol faltando 10 minutos para el pitazo final. Seguimos juntándonos periódicamente con aquellos compañeros, la gente lo vivió de una manera especial y aún hoy, 26 años después, todos lo recuerdan y nos agradecen. Riestra permaneció muchos años en la “D” sin poder ascender hasta que nosotros le dimos esa gran alegría. También los medios lo reflejaron de una manera muy especial, fuimos invitados al Diario Crónica donde nos entrevistaron y nos hicieron una foto grupal. También estuvimos en las páginas de la revista Sólo Fútbol, que publicó un hermoso poster. Fue muy lindo, en el momento no te dás cuenta, pero después con el paso de los años te das cuenta lo que lograste y lo bien que hiciste sentir a mucha gente que ni siquiera conocés.
- ¿Cómo se desarrolló tu trayectoria futbolística allá? - Empecé jugando en Fénix (en la Primera “D”), por intermedio de un amigo que me llevó. Hice cuatro temporadas en el club, desde 1988 hasta el 92: en algunas anduvimos muy bien y en otras no tanto (risas). Desde el primer día que fui a entrenar, en el cual disputamos un amistoso contra la reserva, ya el técnico me puso en primera y jugué siempre ahí. En esa época era todo muy amateur, solamente te pagaban los viáticos y quizás si ganábamos un partido importante nos daban algo de plata. Las canchas eran un desastre, las de Villaguay sin dudas un lujo al lado de aquellas. Ahora cambió todo, se cuidan mucho los terrenos de juego y los jugadores tienen sueldos. Luego me vino a buscar uno de los DT que tuve en Fénix para ir a Deportivo Riestra, que había armado un buen equipo. Tuvimos una temporada fantástica, empezamos desde cero y terminamos en los primeros lugares, clasificando al octogonal y logrando el ascenso a la Primera “C” luego de vencer en la final a Cañuelas. Es un recuerdo hermoso, ganamos 1-0 en el partido de ida, después perdimos por idéntico marcador en la revancha y fuimos a cancha neutral (El Porvenir) para definir al campeón. Ganamos 2-1 y tuve la suerte de convertir el segundo gol faltando 10 minutos para el pitazo final. Seguimos juntándonos periódicamente con aquellos compañeros, la gente lo vivió de una manera especial y aún hoy, 26 años después, todos lo recuerdan y nos agradecen. Riestra permaneció muchos años en la “D” sin poder ascender hasta que nosotros le dimos esa gran alegría. También los medios lo reflejaron de una manera muy especial, fuimos invitados al Diario Crónica donde nos entrevistaron y nos hicieron una foto grupal. También estuvimos en las páginas de la revista Sólo Fútbol, que publicó un hermoso poster. Fue muy lindo, en el momento no te dás cuenta, pero después con el paso de los años te das cuenta lo que lograste y lo bien que hiciste sentir a mucha gente que ni siquiera conocés.
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| Fénix, Horacio Romero el 1° de la izquierda abajo |
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- ¿Cómo siguió tu carrera después del glorioso capítulo vivido en Riestra? - Pasé a Deportivo Armenio, donde estuve tres temporadas jugando la B Metropolitana. En dos de esos torneos lo tuve nuevamente como DT a Carlos “Chiche” Luzman, quien ya me había dirigido en Fénix y en Riestra. En Armenio contábamos con un lindo plantel, tuvimos un par de campeonatos muy buenos en los cuales clasificamos al octogonal y peleamos el ascenso casi hasta las últimas instancias, pero esta vez no se pudo dar. Después de Armenio no jugué más profesionalmente aunque era joven (tenía 27 años) pero ya había formado familia y tenía mi trabajo como jefe de acomodadores en el Teatro Cervantes. Es muy linda la vida del futbolista pero me surgieron otras responsabilidades, además la verdad es que no se dio la posibilidad que me llamaran de otro club y yo tampoco me puse a buscar. En lo que respecta a los clubes en los cuales jugué, Fénix y Riestra son equipos de barrio, por lo tanto sus hinchas tienen un sentimiento de pertenencia muy importante, Fénix tenía su gente pero la hinchada de Riestra es mucho más fiel, ya que nos seguían a todas partes. Mientras que Armenio es el club de una colectividad, son simpatizantes tranquilos que van a la cancha solamente de local.
- ¿Alguno de tus ex compañeros en el Ascenso llegó a la primera división “A”? - Sí, algunos se fueron al exterior y otros jugaron en la primera de AFA. Por ejemplo el arquero que teníamos en Armenio, Vanger, estuvo unas temporadas en Newell´s (el camerunés Alphonse Tchami de Boca, le convirtió 2 goles). Lo mismo que Hugo Smaldone, quien jugaba de volante, estuvo en Newell´s, Atlanta y Deportivo Español. El “Yagui” Rubén Forestello, quien ahora es un director técnico muy conocido (dirigió a Patronato hasta hace poco) también fue compañero mío en Armenio era delantero, jugó en Banfield y Atlético de Rafaela. Otro ex jugador con quien compartimos equipo y somos muy amigos es Rodrigo Sbroglia, que hasta el año pasado fue asistente personal de Marcelo Gallardo en River y ahora se vino a trabajar como manager en Armenio. Rodrigo era enganche.
- ¿Alguno de tus ex compañeros en el Ascenso llegó a la primera división “A”? - Sí, algunos se fueron al exterior y otros jugaron en la primera de AFA. Por ejemplo el arquero que teníamos en Armenio, Vanger, estuvo unas temporadas en Newell´s (el camerunés Alphonse Tchami de Boca, le convirtió 2 goles). Lo mismo que Hugo Smaldone, quien jugaba de volante, estuvo en Newell´s, Atlanta y Deportivo Español. El “Yagui” Rubén Forestello, quien ahora es un director técnico muy conocido (dirigió a Patronato hasta hace poco) también fue compañero mío en Armenio era delantero, jugó en Banfield y Atlético de Rafaela. Otro ex jugador con quien compartimos equipo y somos muy amigos es Rodrigo Sbroglia, que hasta el año pasado fue asistente personal de Marcelo Gallardo en River y ahora se vino a trabajar como manager en Armenio. Rodrigo era enganche.
.- ¿Cada cuánto tiempo venís a Villaguay? - Voy cada vez que puedo, ahora generalmente estoy viajando una vez por año para la fiesta Aniversario del club Sarmiento, a la cual asistimos con unos amigos como por ejemplo Guillermo García, quien también vistió la camiseta del “rojo”. Guillermo está viviendo en Buenos Aires y jugamos juntos en los veteranos (categoría seniors) de Deportivo Riestra. El año pasado me lesioné los ligamentos de la rodilla y me tengo que operar, cuando pase esto de la pandemia seguramente lo voy a hacer para poder seguir jugando porque me hace realmente muy bien, se disfruta mucho del tercer tiempo y los viajes con los amigos del fútbol.



