Es figura repetida donde haya un ring, una de esas caras que no faltan en cada uno de los festivales que se celebran en la provincia. También en alguna que otra noche de boxeo se lo puede ver en la pantalla de la televisión nacional, cara a cara con los púgiles aplicando el reglamento. Lleva las riendas de la pelea. Porque un combate no se hace de a dos sino de a tres, el referee es parte fundamental.
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Rubén Ángel Beñez nació en Monte Caseros (Corrientes) hace 63 años. Aunque en la infancia, a su padre, trabajador del Ferrocarril, lo trasladaron a Basavilbaso y la familia se afincó allí.
“Estudiaba en la Escuela Técnica de Villaguay y vivíamos en el internado. Arrancó en el boxeo mirando a principios de los 70 a monstruos como “Capilla” Cardozo, “Peteco” Franco, los hermanos Jorge y Pedro Farías. Empecé a entrenar a escondidas porque éramos muy chicos, no nos dejaban” comenta sobre sus primeros acercamientos al deporte de los puños.
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Según confiesa, tuvo una carrera respetable como boxeador. “Me fui al Club Atlético Basavilbaso, ya teniendo idea de lo que era el boxeo y los golpes de todo lo que había aprendido en Villaguay. Comencé peleando en ese club y viajaba a Concepción del Uruguay a algunos festivales. En total hice 38 peleas, perdí 2, empaté 3 y el resto las gané. Anduve muy bien porque había tenido excelentes profesores en Villaguay, en Baso no había tanta gente de experiencia”.
Como en la vida de cualquier persona, se presentan obstáculos. Pero lo llamativo es que en el caso de Beñez vino desde la familia: “El gran problema era mi vieja. Ella no quería que boxeara así que medio a escondidas hice lo que pude con mi carrera”.
Como en la vida de cualquier persona, se presentan obstáculos. Pero lo llamativo es que en el caso de Beñez vino desde la familia: “El gran problema era mi vieja. Ella no quería que boxeara así que medio a escondidas hice lo que pude con mi carrera”.

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Después de algunos años trabajando en el Ferrocarril, Rubén ingresó en la Escuela de Prefectura y la vida lo llevó a otro lugar. “Me fui a Mar del Plata por cuatro años, donde conocí por ejemplo a “Uby” Sacco. Hasta ahí tuve un parate en el boxeo, aunque nunca dejé de practicar”.
Ya instalado en Concepción del Uruguay luego de su paso por “La Felíz”, hizo un par de peleas más, colgó los guantes pero siguió ligado desde el arbitraje.
Ya instalado en Concepción del Uruguay luego de su paso por “La Felíz”, hizo un par de peleas más, colgó los guantes pero siguió ligado desde el arbitraje.
“Tenía decidido no seguir más, y justo en ese momento apareció un hombre de la Federación Argentina de Boxeo, de apellido Open. Ahí empecé el curso de árbitro y juez. Me anoté y lo bueno fue que ya tenía experiencia arriba del ring como boxeador. Pulí algunas cositas más y arranqué como árbitro. Así empezó mi historia, hacía peleas en Lanús, Rivadavia y alrededor de la ciudad. Arranqué ejerciendo en el 84 y sigo hasta ahora”.
A partir ese momento, Beñez no paró de recorrer la provincia dado que es el único árbitro de Entre Ríos habilitado por la Federación Argentina de Box. Tantos años lo han llevado a conocer y tener relación con muchas figuras de este deporte.
A partir ese momento, Beñez no paró de recorrer la provincia dado que es el único árbitro de Entre Ríos habilitado por la Federación Argentina de Box. Tantos años lo han llevado a conocer y tener relación con muchas figuras de este deporte.
“Por suerte me tocaron peleas muy buenas tanto amateurs como profesionales. Conocí a Carlos Monzón, a Ubaldo Sacco, al “Tata” Baldomir, a Martín Coggi, además soy amigo de la “Tigresa” Acuña y de Jessica Bopp. El boxeo me dio un montón de amistades, para mí ha sido un tesoro estar arriba del ring. Tuve muchas oportunidades, conocí cantidad de gente porque anduve por todos lados. He recorrido nuestro país como así también arbitré en Brasil, Chile, Uruguay. Hay algunas fotos pero no soy de hacer mucha bandera” confiesa.
Consultado sobre la parte que más le gusta de ser árbitro de boxeo, Beñez detalla: “Es como que estoy yo boxeando, la adrenalina la llevo siempre conmigo, es algo que me brota y eso no me lo puedo sacar de encima. Por supuesto con toda la responsabilidad y los cinco sentidos puestos en la pelea”.
El mundo del boxeo no está exento de la polémica, tiene sus seguidores y al mismo tiempo sus detractores. Hay opiniones cruzadas con respecto a su aceptación como deporte o no teniendo en cuenta el peligro para la integridad física de quienes lo realizan.
“Si lo catalogan como deporte bienvenido sea, porque debe ser el único en el que empiezan a las piñas y terminan a los abrazos y besos. En el fútbol por ejemplo hay un cruce en cualquier jugada y enseguida se agarran a las trompadas. Es raro que se pique una pelea después de la campana, todo queda adentro del ring. Para mí es un excelente deporte”.
Para este 2020, antes de la pandemia, la Comisión Municipal de Boxeo tenía previstos una buena cantidad de veladas en los clubes tradicionales de la ciudad. Beñez reconoce que hay muchos chicos en la zona que tienen condiciones para llegar lejos, aunque hay que darle oportunidades.
“Si Concepción no tiene un buen crédito, el festival no es popular. Uruguay necesita tener campeones entrerrianos o profesionales que atraigan a la gente” considera.
“Las mejores noches fueron en Lanús cuando se hacían los campeonatos de los barrios, eso fue espectacular, estaba toda la ciudad porque cada barrio tenía a su crédito”.
Para finalizar, la charla fluye hacia el futuro y el momento de dejarle espacio a los demás.” Voy a seguir hasta donde más pueda. Estoy insistiendo constantemente a la Federación Entrerriana para que formen árbitros con cursos. Algún día me tengo que bajar del ring”, terminó manifestando Rubén Beñez entre risas.




