Hoy 10 de diciembre de 2021 se cumple un año más de aquel 10 de diciembre de 1983 en que Argentina recuperó la democracia. Millones de banderas flamearon y el pueblo argentino salió a las calles a festejar, emocionado y con ilusión, el fin de los años oscuros en que se cometieron desde el estado los crímenes más aberrantes con el pretexto de pretender formar parte de un Proceso de Reorganización Nacional.
Argentina recuerda hoy un nuevo aniversario del regreso a la democracia, de aquel 10 de diciembre de 1983 en que Raúl Alfonsín recibía la banda presidencial que le consagraba como presidente constitucional, junto a Víctor Hipólito Martínez como vicepresidente.
Cuatro días antes se había dado a conocer el acta de disolución de la Junta Militar dando fin al Proceso de Reorganización Nacional, convertido en el régimen que desde el Estado ensangrentó Argentina durante siete años.
El peronismo, que había dominado casi 40 años el escenario político, sufrió la primera derrota electoral frente a la Unión Cívica Radical (UCR).
En Entre Ríos asumió como gobernador y vice la dupla Sergio Montiel, Jorge Martínez Garbino y en Villaguay como presidente municipal, el radical Jorge Armando Busti.
No fue fácil para el gobierno democrático de Alfonsín, hacer frente a la deuda externa contraída por el gobierno de facto, reconstruir la institucionalidad con el poder intacto de grupos económico financieros monopólicos que hicieron a su gobierno 13 paros y los militares que produjeron tres intentos de golpe de estado.
Pero el pueblo había aprendido y defendió unido el regreso a la democracia sin importar diferencias partidarias.
El acoso de los uniformados tenía que ver, sin duda, con el juicio que se inició a los integrantes de las tres primeras juntas militares.
Era la primera vez que un Gobierno democrático sentaba en el banquillo a una serie de jefes y oficiales acusados de graves violaciones de derechos humanos.
La imagen emocionada de las víctimas y de familiares de desaparecidos y el rostro inexpresivo de los genocidas escuchando el fallo de la condena a cadena perpetua quedará para la historia.
Comenzaba un camino de libertades, de democracia que debíamos respetar y custodiar.
HOY
Hoy a 38 años, de esa ilusión argentina, logro de un pueblo unido, cada uno sacaremos nuestras sus propias conclusiones desde ópticas distintas y evaluaremos qué es lo que nos ha pasado en estos años.
Lo cierto es que la participación ciudadana se va relegando cada vez más a sólo a elegir representantes, a exigir derechos y no cumplir con las obligaciones.
La desilusión por falta de un proyecto político que trascienda, la corrupción enquistada en esferas políticas estatales y a todo nivel, la inseguridad, la impunidad, la pobreza injustificable en un país lleno de recursos, la entrega ya sea a China, Estados Unidos o Rusia, el aislamiento del mundo, la desprotección del que trabaja y produce, la justicia cada vez más parcial, instituciones que no funcionan , funcionarios que con grandes séquitos viajan por el mundo con nuestros dineros, partidos políticos débiles que entregan o confunden sus principios.
Los ciudadanos debemos darnos cuenta y pensar por qué será que los gobernantes que fueron honestos y capaces, los que al irse lo hicieron pobres, con las manos limpias defendiendo el estado de derecho fueron los que sufrieron los embates más graves de poderes tanto internos como foráneos.
La democracia va más allá de la perspectiva electoral. La democracia promueve y permite el respeto irrestricto de los derechos y libertades de las personas, la creación de oportunidades iguales para todos, la vigencia del Estado de derecho, la formación de valores de igualdad y tolerancia.
Respetemos y hagamos respetar la Constitución Nacional que es nuestro contrato social al cual atenernos en pos de un Estado Nacional sano y democrático que defienda y respete el federalismo, sus instituciones y con los tres poderes de la república independientes, que garantice un buen vivir a todos los habitantes de este rico y hermoso país.
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En Villaguay, Jorge Armando Busti asumió la intendencia el 10 de diciembre 1983: “…son tantas las necesidades de nuestro pueblo que nunca será suficiente lo que por él se haga… Defender las formas de vida democrática significa defender la dignidad del hombre y con ella el respeto, la justicia y la libertad".
Doctor Sergio Alberto Montiel, al asumir la gobernación de Entre Ríos el 10 de diciembre de 1983. Algunas de sus palabras aún vigentes: “… Cumplimos hoy una nueva etapa en el proceso de institucionalización…De allí en más todos debemos salvaguardar las instituciones y el sistema político con el honrado cumplimiento de nuestros deberes ciudadanos y sociales y en el ejercicio irrestricto de nuestros derechos…,debemos ser consecuentes con nuestras ideas y aprender a transitar dentro del respeto de la ley…”.
El primer mandato del Dr. Montiel es reconocido por los entrerrianos como el gobierno más progresista por las obras transcendentales para provincia. Este gobernador entró con sus manos limpias y abiertas y salió de sus funciones con las manos limpias y abiertas.
Presidente Raúl Ricardo Alfonsín, recordado por el pueblo Argentino como el Padre de la Democracia. Aún resuenan en los oídos sus vehementes discursos y el recitado del Preámbulo de la Constitución Nacional: “Tenemos una meta: la vida, la justicia y la libertad para todos los que habitan el suelo argentino. Tenemos un método para conseguirlo, la Democracia”. "En Argentina hay hambre, pero no porque falten alimentos, sino porque sobra inmoralidad”.