VILLAGUAY DE LUTO: DOLOR COLECTIVO EN EL ÚLTIMO ADIÓS A LUCÍA


La comunidad de Villaguay vivió este martes una jornada cargada de dolor y recogimiento al despedir a Lucía Karg, la joven de 30 años que había resultado gravemente herida en las explosiones ocurridas el pasado 27 de marzo en el local gastronómico El Patio, y que falleció el jueves último en Buenos Aires tras luchar por su vida.

Lucía había sufrido quemaduras en el 80% de su cuerpo y permanecía internada en terapia intensiva en el Sanatorio Güemes, adonde había sido derivada en busca de una atención de mayor complejidad. Su evolución tuvo momentos de esperanza: llegó a despertar y a comunicarse con gestos con sus familiares, en lo que luego se transformaría en una despedida silenciosa. Sin embargo, su estado se agravó en los últimos días y finalmente se produjo su fallecimiento en horas de la tarde del jueves.

Tras el fin de semana largo, se autorizó el traslado de sus restos a Villaguay, lo que se concretó en las últimas horas del lunes. Desde entonces, la ciudad comenzó a prepararse para darle el último adiós. Ya en la previa, al conocerse la triste noticia cinco días atrás, varias personas habían acercado ramos de flores al frente de El Patio.

El velatorio se realizó este martes desde las 7 hasta las 11.30 en Cochería La Oriental, donde familiares, amistades y vecinos se acercaron para acompañar y rendir homenaje. En un clima de profundo respeto, el paso de personas fue constante, reflejando el afecto que Lucía había construido en la localidad.

Luego, el cortejo fúnebre partió hacia el cementerio municipal. A lo largo del recorrido, la escena se repitió: personas que interrumpían sus actividades cotidianas -en comercios, en la calle o en medio de trámites- para detenerse y acompañar en silencio el paso del coche fúnebre. Muchos se sumaron también al cortejo en vehículos y motos, extendiendo ese gesto de despedida.

Además de trabajar en la cocina de El Patio, era diseñadora de indumentaria y masajista, actividades que formaban parte de sus emprendimientos personales. Su partida deja una huella de tristeza en quienes la conocieron y compartieron con ella distintos ámbitos de la vida cotidiana.



El dolor por la pérdida también se expresó con profunda emoción en las redes sociales, donde sus seres más cercanos compartieron mensajes de despedida. Su madre escribió: “Pensé que el dolor más grande era perder una madre cuando sos chico porque me pasó. Pero el perder una hija supera todo”.

Su novio, en tanto, la recordó con palabras cargadas de afecto y desconcierto: “No puedo entender que no vas a estar en este mundo físico, pero siempre vas a estar en mi corazón”. La definió como “una gran persona, una buena amiga, una buena hija, una buena hermana, una guerrera”, y destacó el vínculo que los unía: “Nunca me soltó la mano”. “Va a costar seguir sin vos, sin tus buenos días, sin tus abrazos, sin tus besos, sin tus risas”, escribió, antes de cerrar: “Descansá en paz mi amor, mi Luci”.

También su hermana, Romina, le dedicó una carta atravesada por el amor y la tristeza: “Solo pienso en vos retándome para que no llore y tratar de ser fuerte, pero es imposible. Mi persona favorita ante cualquiera, sos irremplazable, la mejor hermana que podría haber tenido y sobre todo la mejor compañía”. “Nadie más que nosotras va a entender esos momentos de felicidad juntas, que hoy los valoro y van a ser mi fortaleza. Te voy a extrañar muchísimo, y más tus abrazos”, expresó. En su despedida, resaltó además la fortaleza de Lucía: “Fuiste increíble, con fortaleza como nadie, trabajadora, de carácter fuerte pero siempre respetuosa, intentando que todo salga bien, dando todo por ver bien a los demás. Esas cosas van a quedar en cada corazón que tocaste, que son muchos”. “Estoy muy orgullosa de decir que sos mi hermana, esa que peleó por vivir. Te voy a amar y recordar cada día por el resto de mi vida. Descansá en paz, mi Luz”, concluyó.Principio del formularioFinal del formulario

La despedida de este martes no fue una más: estuvo atravesada por la conmoción que generó su historia y por el acompañamiento de toda una comunidad que eligió estar presente, en silencio, para decir adiós.

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