"AL APRENDER LA MÚSICA DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS, TAMBIÉN ESTÁS APRENDIENDO UNA FILOSOFÍA DE VIDA"


Debido a la cuarentena, la artista Charo Bogarín no pudo venir en marzo a Villaguay a participar de la celebración del Día de la mujer originaria de Entre Ríos pero en todo este tiempo ha estado en contacto con gente de la ciudad y mantiene latente la posibilidad de venir a cumplir con una serie de actividades vinculadas a la música y al folklore nativo. 

El viernes fue entrevistada por Juan Manuel Fabricius en Radio Municipal. Recordó que a principios de año fue invitada a venir a Villaguay por la directora municipal de Derechos Humanos, Valentina Vinzón, (ver aparte) y surgió así la posibilidad de traer varias propuestas: por ejemplo, dar un taller de canto originario, dictar una charla del Instituto Nacional de la Música y realizar un trabajo con los chicos que están cantando en lengua charrúa para incorporar esas creaciones a la fonoteca del canto originario. Lamentablemente, la cuarentena obligó a suspender esos proyectos justo cuando faltaban pocos días para concretarlos. 




Para quienes no lo sepan, Charo forma parte de Tonolec, el sorprendente dúo que fusiona cantos nativos ancestrales con sonidos contemporáneos y eléctrónicos. Surgió en el año 2000 y lanzó su primer disco en 2005, luego de que Charo y su compañero Diego Pérez se nutrieran de cantos en lengua qom, toba y luego guaraní.

Ese primer álbum tuvo una respuesta excelente, tanto de los medios como del público en general. Lo mismo sucedió cuando el dúo salió recorrer el país, visitó todas las provincias y llegó incluso a pueblitos donde nunca imaginó poder estar. "Prendió en los chicos, en las nuevas generaciones y desde entonces Tonolec sigue andando. Por supuesto que no ahora, en este momento de pandemia y confinamiento", aclaró la cantante. 



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Periodismo gráfico


Antes de dedicarse a componer y cantar, Charo estudió la carrera de Comunicación Social y ejerció el periodismo gráfico en uno de los dos diarios de la ciudad de Resistencia. En 2000 conoció a Diego Pérez, hizo junto a él una canción y ganaron un premio de MTV Latinoamérica que les permitió ir a tocar a Madrid, "directo y sin escalas, sin pasar por Buenos Aires ni por grandes teatros".

Estando en Europa cayeron en la cuenta de que no estaban mostrando paisajes propios y se pusieron a pensar hacia dónde querían llevar su música. Poco después surgió la idea de fusionar la electrónica con la música nativa. Ella además se puso a estudiar el idioma qom de manera autodidacta y luego a escribir canciones en esa lengua. "Cuando uno estudia esta temática, empieza a amar lo que está investigando. Siente mucha curiosidad y también admiración por lo nativo, lo originario, lo nuestro", expresa Charo.

Para ella, "al aprender la música de los pueblos originarios estás aprendiendo también una filosofía de vida, porque sus canciones, su modo de entender la música como un ritual, como un encuentro y como algo sagrado forman parte de una concepción totalmente diferente al entendimiento occidental, que usa la música como un entretenimiento y en cierto sentido le quita profundidad".

Según Charo, está claro que los sonidos originarios ayudan "a recuperar el poder de la música y el canto, a mostrar paisajes, a trasladarte a otros lugares y aquietar tu alma cuando estás un poco mal con los sentimientos y con la vida: te saca de esos sitios oscuros".

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 "Un aprecio muy grande"


Valentina Vinzón, que ha actuado de nexo entre Charo y las comunidades originarias de Villaguay, calificó como "tremendo" y "maravilloso" el proyecto de "poder recuperar las lenguas y los cantos de todo el territorio argentino para ponerlo a disposición de niños, niñas y jóvenes de escuelas públicas", en un intento de "rescatar nuestras raíces que fueron arrasadas con los diferentes procesos de colonización".

Acerca de Charo, dijo que "encarna un montón de situaciones en torno a derechos humanos que ella lleva adelante desde los artístico y lo personal; es una mujer destacada por quien tengo un aprecio muy grande".


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