- ¿Cuáles fueron tus primeros pasos dentro del deporte?
- Practiqué varios deportes aunque sin dudas, la mayoría de la gente me conoce por el fútbol. Mis inicios fueron a los 10 años en torneos de fútbol infantil que se desarrollaban en una canchita que había atrás de LT27, jugando para un equipo del Colegio Nacional que había armado el profesor Juan Ángel Méndez. Paralelamente empecé atletismo, actividad que realicé hasta los 14 años. A través del Colegio concurrí a un montón de campeonatos provinciales, consagrándome Campeón Entrerriano en algunas oportunidades. También, en tres ocasiones fui convocado para representar a la provincia en distintos torneos Argentinos que se realizaron en Concepción del Uruguay, Buenos Aires y Río Cuarto. Mi mejor clasificación fue un 3° puesto en Córdoba. Hacía hexatlón, una disciplina combinada que consta de 2 carreras (100 y 800 mts, 2 saltos (en largo y en alto) y 2 lanzamientos (jabalina y bala).
- También jugaste al básquet y al vóley.
- Sí, arranqué de grande porque antes no me atraía y empecé a jugar porque me llevaron mis amigos del Colegio, lo hice desde los 13 hasta los 19 años. Lo practiqué debido a mis condiciones físicas, pero desde ya que no tenía ni el manejo de pelota ni los fundamentos que son indispensables aprender cuando uno es chico. Y al vóley lo practiqué en la época de secundaria. En ambos deportes tuve la suerte de integrar los combinados locales en torneos entrerrianos. Con relación al básquet, mi mayor período fue en ADEV, después pasé por Parque. Algunos de mis compañeros fueron entre otros “Rani” Sánchez, Omar Pérez, “Fierrito” Almada, “Goyo” Martínez, “Vizcacha” Fernández, “Chungo” Enríquez, “Nake” Almeida, Mario Dimotta.
- ¿Cómo siguió tu historia dentro del fútbol?
- Mi paso por inferiores fue muy cortito, a los 11 años me ficharon en Parque porque en mi barrio eran todos jugadores del “albo”. Jugué un partido en 5° división, a los 12 años uno en reserva y a los 13 ya debuté en primera. El técnico le pidió permiso a mi viejo para citarme en primera porque habían faltado jugadores. Y mi papá le contestó “pero es muy tierno todavía” (risas). La cuestión es que continué en primera sin alternar en divisiones inferiores. Hasta los 26 años jugué en Parque y luego tuve un problema con la dirigencia. Sucedió que me vinieron a buscar de la Liga de Concordia y les pedí el pase a préstamo por un año, pero me lo negaron. Me cayó mal la actitud del club y me enojé. Estuve un tiempo sin jugar hasta que me buscó “Panchito” García para ir a Barrio Sud. Fueron años excelentes con la camiseta rojinegra y una época espléndida para mí. Se conformó un equipo de excelente nivel competitivo, con muy buena gente, apegada al entrenamiento. Logramos varios campeonatos a nivel local y fuimos al Regionalito muy bien preparados. Teníamos un plantel tremendo: Renato Morandi, “Clavito” Rodríguez, “Panchito” García, “Tingo” Leguiza, “Chenga” Reyes, “Pata” Protto, “Mencho” Mercier, “Gitano” Allende, Omar Pérez, “Tokio” Robles, vinieron como refuerzos “Lopecito” y Jorge Ojeda. Se nos escapó ahí nomás, caímos contra un equipo de La Paz. En el partido final de ida disputado en el “Justo Ramírez” tuvimos una tarde “negra”, en la cual no nos salieron las cosas. Luego ganamos la revancha allá pero no nos alcanzó y perdimos por diferencia de goles.
- ¿Con qué compañeros te entendías mejor en Parque y en Barrio Sud?
- Me quedó el recuerdo en Parque de un mediocampo que jugamos muchos años juntos, con el “Gringo” Álvarez y Roberto Wagner. Nos complementábamos a la perfección y nos entendíamos muy bien. Después en Barrio, mis compañeros con quienes nos llevábamos mejor dentro de la cancha fueron dos que lamentablemente ya están fallecidos: Augusto “Pata” Protto y “Mencho” Mercier.
- A pesar de ser un “número 5” (pero con gran distribución) llegabas muy seguido al gol.
- La verdad que para ser un volante de contención, mi virtud no era el quite, sino hacer jugar al equipo, me mostraba siempre para ser la descarga y tocaba jugando de primera. Tampoco fui un habilidoso sino que trataba de recibir la pelota, ponerla abajo y jugarla lo más rápido posible. Indudablemente que antes de recibir el balón, yo ya tenía en mi cabeza donde estaban mis compañeros y a quien se la podía dar, esa era mi forma de juego. A pesar de eso hice muchos goles, la mayoría (alrededor del 70%) fueron de cabeza. Uno de los que más recuerdo fue en el Regionalito contra un equipo de Chajarí, “Chenga” Reyes sacó un lateral y me dio la pelota, le pegué aunque estaba medio tapado desde 35 metros aproximadamente. Después la ví cuando iba entrando por arriba del arquero, fue un golazo, no es que la quise poner ahí, pero le pegué fuerte, gracias a Dios entró y en un partido importante. Otro muy lindo fue en una final del campeonato de los barrios. Me habían llevado como refuerzo Los Pizantes y jugamos contra La Económica. Edgardo Giles venía con la pelota, tiró el centro cruzado y entré por el segundo palo para cabecear mientras salía el arquero salía a cortar. Humildemente, yo cabeceaba bien y puedo decirlo sin ponerme colorado (risas), porque ubicaba la pelota, ya que no cerraba los ojos sino que veía donde cabeceaba. Lo aprendí cuando era chico practicando en el fondo de mi casa, ponía un balde o un aro, tiraba la pelota contra la pared y trataba de cabecear para meterla adentro. Otro gol muy lindo fue jugando para Parque, contra Libertad y el arquero era el recordado “Negro” Scala.
- El fútbol de los barrios también te contó como uno de sus grandes protagonistas.
- Sí, tuve la suerte de jugar 11 finales, de las cuales 6 o 7 pudimos ganarlas. Vestí las camisetas de Simón Junior, Simón Bolívar, Me Asustaste y Los Pizantes. La mayor cantidad de campeonatos los obtuve con Me Asustaste, donde realmente teníamos un gran equipo.
- Además estuviste durante media temporada en Unión de Santa Fe.
- Fuimos cinco jugadores de Villaguay a probarnos: “Canito” Fontana, Roberto Wagner, yo, Mercier y Bordagaray, ambos de Villa Clara. Ese día se probaron alrededor de 80 chicos, porque recuerdo que se formaron seis equipos. Me eligieron a mí y a un muchacho que venía de la tercera de Boca. Estuve seis meses allá hasta que decidí volverme, yo iba al colegio en esa época y no me adapté. Lo que más me pegó fue estar lejos de Villaguay, pero son etapas de la vida y nunca me arrepentí por la decisión que tomé. Si uno mira en perspectiva de lo que eligió en la vida, creo que lo volvería a hacer. Compartí mucho con Carlos Trucco, vivíamos juntos, él se destacó atajando en la primera de Unión. Inclusive después se nacionalizó boliviano y fue el arquero titular en el Mundial de Estados Unidos.
- Mi paso por inferiores fue muy cortito, a los 11 años me ficharon en Parque porque en mi barrio eran todos jugadores del “albo”. Jugué un partido en 5° división, a los 12 años uno en reserva y a los 13 ya debuté en primera. El técnico le pidió permiso a mi viejo para citarme en primera porque habían faltado jugadores. Y mi papá le contestó “pero es muy tierno todavía” (risas). La cuestión es que continué en primera sin alternar en divisiones inferiores. Hasta los 26 años jugué en Parque y luego tuve un problema con la dirigencia. Sucedió que me vinieron a buscar de la Liga de Concordia y les pedí el pase a préstamo por un año, pero me lo negaron. Me cayó mal la actitud del club y me enojé. Estuve un tiempo sin jugar hasta que me buscó “Panchito” García para ir a Barrio Sud. Fueron años excelentes con la camiseta rojinegra y una época espléndida para mí. Se conformó un equipo de excelente nivel competitivo, con muy buena gente, apegada al entrenamiento. Logramos varios campeonatos a nivel local y fuimos al Regionalito muy bien preparados. Teníamos un plantel tremendo: Renato Morandi, “Clavito” Rodríguez, “Panchito” García, “Tingo” Leguiza, “Chenga” Reyes, “Pata” Protto, “Mencho” Mercier, “Gitano” Allende, Omar Pérez, “Tokio” Robles, vinieron como refuerzos “Lopecito” y Jorge Ojeda. Se nos escapó ahí nomás, caímos contra un equipo de La Paz. En el partido final de ida disputado en el “Justo Ramírez” tuvimos una tarde “negra”, en la cual no nos salieron las cosas. Luego ganamos la revancha allá pero no nos alcanzó y perdimos por diferencia de goles.
- ¿Con qué compañeros te entendías mejor en Parque y en Barrio Sud?
- Me quedó el recuerdo en Parque de un mediocampo que jugamos muchos años juntos, con el “Gringo” Álvarez y Roberto Wagner. Nos complementábamos a la perfección y nos entendíamos muy bien. Después en Barrio, mis compañeros con quienes nos llevábamos mejor dentro de la cancha fueron dos que lamentablemente ya están fallecidos: Augusto “Pata” Protto y “Mencho” Mercier.
- A pesar de ser un “número 5” (pero con gran distribución) llegabas muy seguido al gol.
- La verdad que para ser un volante de contención, mi virtud no era el quite, sino hacer jugar al equipo, me mostraba siempre para ser la descarga y tocaba jugando de primera. Tampoco fui un habilidoso sino que trataba de recibir la pelota, ponerla abajo y jugarla lo más rápido posible. Indudablemente que antes de recibir el balón, yo ya tenía en mi cabeza donde estaban mis compañeros y a quien se la podía dar, esa era mi forma de juego. A pesar de eso hice muchos goles, la mayoría (alrededor del 70%) fueron de cabeza. Uno de los que más recuerdo fue en el Regionalito contra un equipo de Chajarí, “Chenga” Reyes sacó un lateral y me dio la pelota, le pegué aunque estaba medio tapado desde 35 metros aproximadamente. Después la ví cuando iba entrando por arriba del arquero, fue un golazo, no es que la quise poner ahí, pero le pegué fuerte, gracias a Dios entró y en un partido importante. Otro muy lindo fue en una final del campeonato de los barrios. Me habían llevado como refuerzo Los Pizantes y jugamos contra La Económica. Edgardo Giles venía con la pelota, tiró el centro cruzado y entré por el segundo palo para cabecear mientras salía el arquero salía a cortar. Humildemente, yo cabeceaba bien y puedo decirlo sin ponerme colorado (risas), porque ubicaba la pelota, ya que no cerraba los ojos sino que veía donde cabeceaba. Lo aprendí cuando era chico practicando en el fondo de mi casa, ponía un balde o un aro, tiraba la pelota contra la pared y trataba de cabecear para meterla adentro. Otro gol muy lindo fue jugando para Parque, contra Libertad y el arquero era el recordado “Negro” Scala.
- El fútbol de los barrios también te contó como uno de sus grandes protagonistas.
- Sí, tuve la suerte de jugar 11 finales, de las cuales 6 o 7 pudimos ganarlas. Vestí las camisetas de Simón Junior, Simón Bolívar, Me Asustaste y Los Pizantes. La mayor cantidad de campeonatos los obtuve con Me Asustaste, donde realmente teníamos un gran equipo.
- Además estuviste durante media temporada en Unión de Santa Fe.
- Fuimos cinco jugadores de Villaguay a probarnos: “Canito” Fontana, Roberto Wagner, yo, Mercier y Bordagaray, ambos de Villa Clara. Ese día se probaron alrededor de 80 chicos, porque recuerdo que se formaron seis equipos. Me eligieron a mí y a un muchacho que venía de la tercera de Boca. Estuve seis meses allá hasta que decidí volverme, yo iba al colegio en esa época y no me adapté. Lo que más me pegó fue estar lejos de Villaguay, pero son etapas de la vida y nunca me arrepentí por la decisión que tomé. Si uno mira en perspectiva de lo que eligió en la vida, creo que lo volvería a hacer. Compartí mucho con Carlos Trucco, vivíamos juntos, él se destacó atajando en la primera de Unión. Inclusive después se nacionalizó boliviano y fue el arquero titular en el Mundial de Estados Unidos.

