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TENÍA FAMILIARES EN VILLAGUAY LA DOCENTE ASESINADA EL LUNES EN CONCORDIA


La docente jubilada María Teresa Galli, asesinada el lunes en un aparente intento de robo dentro de su casa en la ciudad de Concordia, tenía familiares en Villaguay. Su madre, Teresa Graziano de Galli, era prima hermana de los padres del conocido vecino Orlando Graziano. Su abuelo era hermano del abuelo de Orlando.


'Teresita' Galli tenía 54 años. Era una muy querida profesora de Biología que había ejercido su profesión en la Escuela de Comercio N°1 y en el Instituto de Profesorado 'Concordia'. Actualmente estaba jubilada y vivía en un chalet de calle San Luis al 1023.

Un jardinero se presentó allí el lunes de mañana para comenzar un trabajo que había acordado con la dueña de casa y se encontró con que nadie lo atendía al golpear la puerta ni tampoco al llamar por teléfono.

Se comunicó entonces con la hermana de Teresita, quien acudió enseguida al lugar, consiguió ingresar y se encontró con el cuerpo de la víctima tendido en el suelo.

Luego dijo haber visto a dos encapuchados que corrían hacia los fondos de la casa, escapando de la escena del crimen. Aparentemente se fugaron por el interior de la manzana e incluso habrían andado por los techos de los vecinos. 



Minutos después, varios policías salieron corriendo de sur a norte por calle San Luis, hasta doblar en Avellaneda, e ingresaron en los fondos de una vivienda de calle Entre Ríos al 1030, porque pensaron que allí podía estar uno de los asesinos. No encontraron nada.

Más tarde, los peritos policiales tomaron rastros en el lugar del hecho y posteriormente trascendió que "si bien falta aún el informe oficial de la autopsia", la mujer "habría fallecido por los golpes de un objeto contundente que le dejó marcas visibles en la zona de la cabeza".

Sin embargo, los investigadores no encontraron ningún elemento de esas características en la casa y descartan que los criminales hayan cargado algo tan presumiblemente pesado en su huida.

No se sabe si la docente guardaba efectivo en su casa ni tampoco si circularon versiones sobre algo así. Obviamente, se desconoce cómo pudo haber trascendido un comentario de este tipo desde el ámbito familiar hasta los oídos de los delincuentes.

"Si ése fue el móvil del crimen, los asesinos pudieron haber torturado a la docente para que les dijera dónde escondía el dinero, y en esa acción terminaron matándola", se especuló en una nota del diario El Entre Ríos.

Por ahora, lo único confirmado es que la mujer falleció asesinada y que las autoridades no tenían hasta ayer ninguna novedad sobre la identidad de los autores del hecho.

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"Bien o mal"


Antonio Galli, hermano de la víctima, se valió ayer de las redes sociales para publicar un breve texto en el que parecen combinarse el dolor, la desesperación, la impotencia y la escasa fe en la acción judicial.

"Esto tiene que terminar bien o mal. Se buscan asesinos de Teresita, mi hermana. Vivos o muertos. 100.000 del color que quieran. Soy de palabra", escribió. 

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