COSSO HABLÓ DE PREVENCIÓN DEL SUICIDIO Y CONTÓ CÓMO LOGRÓ SALIR DE UNO DE LOS MOMENTOS MÁS DIFÍCILES DE SU VIDA

El senador Juan Pablo Cosso tomó la palabra durante la sesión ordinaria del miércoles en la Cámara alta para referirse al Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemoró el pasado 10 de septiembre, y a las actividades de concientización que durante todo el mes se desarrollan en el marco del denominado “Septiembre amarillo”.

Durante su intervención, el legislador del bloque Más para Entre Ríos habló de la necesidad de visibilizar los problemas de salud mental, cuestionó los estigmas que todavía rodean al suicidio y reclamó fortalecer las herramientas de prevención y asistencia.

También dejó un mensaje dirigido especialmente a quienes puedan estar atravesando un momento de sufrimiento y compartió una experiencia personal. “Hablar de suicidio es una herramienta fundamental para la prevención, para la intervención y para la posvención. No se puede luchar contra lo que se invisibiliza”, afirmó.

Cosso señaló que el suicidio continúa rodeado de estigmas y que muchas veces permanece “en los pasillos del tabú y en el silencio”. En ese sentido, planteó la necesidad de comprender que detrás de una persona que atraviesa una situación límite existe un sufrimiento que no siempre resulta visible para quienes la rodean.

“Todavía resulta difícil entender o aceptar que quien se quita la vida no es que quiere dejar de vivir, sino que, por el contrario, quiere vivir pero no aguanta más el dolor que está atravesando y ese dolor es muy difícil transitarlo a veces en soledad”, expresó.

El representante del departamento Villaguay también puso el foco en la necesidad de tomar a la salud mental con la misma seriedad que cualquier otro problema de salud. “La salud mental necesita tiempo, escucha, tratamiento, medicación. Es un tema serio que muchas veces como sociedad no lo tomamos con la seriedad que amerita, no lo tomamos como una enfermedad”, sostuvo.

Y recurrió a una comparación para explicar el modo en que, muchas veces, se minimizan determinadas situaciones: “Porque cuando alguien se va a operar de apéndice o de una pierna, no le decimos: ‘Dale, poné onda, tenés todo, ponete contento, que no te falta nada’. No le decimos eso”.

“Realmente la depresión, la ansiedad, los ataques de pánico no conocen de éxito, no dejan de doler si andás en bici, si andás en auto”, agregó.

EL ROL DEL ESTADO Y LAS RESPUESTAS COLECTIVAS

En otro tramo, Cosso se refirió a la respuesta estatal frente a esta problemática: consideró que el gobierno provincial cuenta con profesionales preparados en el área de salud mental, aunque sostuvo que, como sucede en otros ámbitos, los recursos disponibles pueden resultar insuficientes.

“El gobierno hoy yo considero que tiene a uno de los profesionales mejor preparados en el área de salud mental, pero que seguramente está haciendo, como en muchos ámbitos, malabares con los recursos”, manifestó.

En ese marco, planteó que desde la Legislatura se debe acompañar la búsqueda de herramientas que permitan mejorar la atención. “Nosotros desde nuestro lugar estamos y vamos a estar, si hay que acompañar una declaración de emergencia para ayudar al Estado a mejorar la respuesta”, ofreció.

Y puso como ejemplo la necesidad de contar con más profesionales para atender a jóvenes y acompañar a las comunidades educativas: “Es igual de importante una emergencia para arreglar una escuela como para poder contratar más profesionales que atiendan a los jóvenes, que asistan a las escuelas”.

Cosso también mencionó los proyectos existentes vinculados con campañas de concientización, prevención, jornadas y redes, y destacó que la Comisión de Salud haya decidido avanzar en el tratamiento de esas iniciativas. “Esto hace rato dejó de ser un problema individual y pasó a ser un problema de la sociedad y los problemas de todos necesitan de soluciones colectivas”, apuntó.

EL ESTIGMA TAMBIÉN ALCANZA A LAS FAMILIAS

El legislador hizo además hincapié en una problemática que aparece después de atravesar una situación vinculada con la salud mental: la mirada del entorno.

“Puede haber un montón de políticas públicas, pero si aquel que atravesó una situación, sea la persona o su entorno o una familia, cuando vuelve al barrio después de tratarse, llega a la casa y en el barrio lo miran de reojo o es motivo de darle de comer a todos los comentarios del pueblo, realmente quiere decir que no se aprendió nada”, sentenció.

En ese sentido, sostuvo que una familia puede quedar atravesada no solamente por el dolor de una pérdida, sino también por los comentarios y prejuicios de quienes desconocen lo que está viviendo. “La familia a veces no solamente tiene que cargar con el duelo de una pérdida sino también con la mirada pesada de un montón de gente que no entiende nada”, señaló.

EL RECUERDO DEL DÍA QUE MARCÓ UN ANTES Y UN DESPUÉS

Sobre el final de su intervención, Cosso decidió compartir una experiencia personal y recordó una fecha que, por estos días, vuelve a tener un significado particular.

“El sábado 12 se cumplieron dos años de que yo toqué fondo, fondo del fondo del fondo”, contó.

Aquel día de 2024, dos años antes de la fecha a la que hizo referencia, el senador había protagonizado un grave accidente de tránsito sobre la ruta nacional 18. El siniestro ocurrió a la altura del kilómetro 113, cuando el Citroën C4 en el que se trasladaba desde Paraná hacia Villaguay colisionó de frente con un camión de gran porte que circulaba en sentido contrario.

Según se informó en aquel momento, el impacto se produjo sobre la rueda delantera izquierda del camión, circunstancia que habría evitado que el automóvil quedara debajo del vehículo de gran porte.

Cuando llegó el personal policial, Cosso se encontraba consciente pero en estado de shock: manifestó sentir dolor en la zona de la cintura y fue asistido y posteriormente trasladado al Hospital Santa Rosa de su ciudad, donde evolucionó favorablemente. Pese a la gravedad del choque, no presentaba lesiones y fue dado de alta horas después.

El camionero fue el único testigo que brindó un testimonio en el lugar. Según manifestó entonces, advirtió al automóvil al tomar una curva y lo vio aproximarse a alta velocidad. También indicó que el vehículo se había cruzado de carril.

Tras aquel episodio, Cosso permaneció alejado durante varios meses del Senado y de la actividad pública.

“Hace dos años yo estaba tocando fondo y dos años después, a la misma hora, mi mayor preocupación era que me habían hecho un gol de tiro libre hace un ratito en un partido de fútbol”, contrastó.

A partir de allí dejó uno de los mensajes centrales de su intervención: “Por eso quiero decirle al que está del otro lado que se puede, que se puede volver a caminar, se puede volver a estar de pie”.

“HAY MUCHAS COSAS QUE LA DEPRESIÓN NO LAS DEJA VER”

Cosso habló entonces directamente con quienes puedan estar atravesando una situación de sufrimiento.

“Primero decirle que lo hablen, que no se guarden, que no se encierren”, pidió.

Recomendó recurrir, en primer lugar, a un profesional y, si eso no resulta posible, buscar a alguien cercano: “Un familiar, un profe, un amigo”.

También se dirigió a quienes acompañan a una persona que atraviesa un momento difícil. “Si no sos el que tiene que hablar y te toca hacer de oído, abrazá, contené, escuchá. A veces ni siquiera es necesario dar un consejo, no hace falta”, recomendó.

En otro tramo, enumeró situaciones cotidianas que pueden quedar ocultas cuando una persona atraviesa una depresión o una crisis emocional: “Hay un montón de gente que te necesita: el equipo de fútbol necesita un jugador, una jugadora. Los pibes necesitan el que haga los chistes malos, el que lleve el hielo a las juntadas. Tu viejo, tu hijo necesitan un abrazo”.

“Hay muchas cosas que la depresión no las deja ver”, agregó.

Para graficarlo, contó dos momentos recientes junto a sus hijos. Uno de ellos ocurrió mientras preparaba hamburguesas junto a su hijo mayor: el fuego se estaba apagando y tuvo que intervenir para volver a encenderlo. El otro fue cuando comenzó a acompañar a su hijo menor en sus primeras pedaleadas en bicicleta.

“Creo que son en esos momentos donde uno se da cuenta que la vida es linda”, reflexionó.

Y reconoció que, cuando los problemas parecen “ahogar”, muchas veces es necesario volver a mirar y repensar aquello que ocurre alrededor.

DE HABER TOCADO FONDO A VOLVER A VIVIR

Cosso también recordó otro episodio que, según contó, muestra el cambio que atravesó en estos dos años.

“Hace dos años en algún momento supe dejar escrito que donde suene un tema de Callejeros me iban a poder encontrar”, relató.

Pero la historia, contó, continuó de otra manera: “Hace unos días me compré la entrada para estar ahí (en uno de los shows que Don Osvaldo brindará durante noviembre en Entre Ríos), pero como tiene que ser, disfrutando de la alegría que trae la música, de la alegría que trae un recital cuando nos gusta”.

“En el medio pasé de todo para poder llegar a estar acá sentado diciendo esto y le agradezco un montón de gente y profesionales también”, sostuvo.

Por eso, volvió a dirigirse a quien pudiera estar atravesando una situación similar: “Más que nada decirle al que está del otro lado que va a poder y que busque ayuda”.

Finalmente, recordó la línea 135 como herramienta de asistencia y cerró su intervención con una frase que sintetizó el espíritu de su mensaje: “Nos falta de todo y nos falta un montón, pero no están solos”.

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