A 60 AÑOS DEL TRÁGICO ACCIDENTE AÉREO QUE PERMANECE EN LA MEMORIA DE VILLAGUAY

Hay hechos que, pese al paso del tiempo, permanecen grabados en la memoria colectiva de una comunidad. Este jueves se cumplieron 60 años de una de las tragedias más recordadas en la historia de Villaguay: el accidente aéreo ocurrido el 18 de junio de 1966 en el paraje Las Cuevas, departamento Diamante, en el que fallecieron el doctor Luis Alberto Guido y su hijo Luis Antonio, de apenas 12 años.

Con motivo de este nuevo aniversario, el Aero Club Villaguay difundió un sentido mensaje en el que recordó la figura de quien fuera uno de los grandes referentes de la institución y una personalidad muy querida y respetada de la ciudad.

“El Aero Club Villaguay, en el día de la fecha, recuerda al doctor Luis Alberto Guido, quien fuera presidente del club y perdiera su vida junto a su hijo de 12 años en un accidente piloteando su avión Aircoupe biplaza matrícula LV-NUT. Destacado pediatra de la ciudad y comprometido con la actividad aeronáutica”, expresaron desde la entidad.

La pérdida tuvo un profundo impacto en la comunidad villaguayense. Además de su reconocida labor profesional como pediatra, Guido dedicó gran parte de su vida al desarrollo institucional del Aero Club, al que acompañó y fortaleció durante una década como presidente de su comisión directiva.

Su compromiso fue tan significativo que, como homenaje permanente a su trayectoria y dedicación, el hangar de la institución lleva su nombre.

A seis décadas de aquella tragedia, el recuerdo continúa vigente entre quienes vivieron aquellos años y entre las nuevas generaciones que conocen la historia a través del legado que dejó uno de los grandes impulsores de la actividad aeronáutica local.

En Villaguay, el nombre del doctor Guido permanece asociado a esos valores de compromiso, vocación de servicio y participación desinteresada en favor de una institución que ayudó a construir y consolidar.

Seis décadas después, el homenaje del Aero Club Villaguay renueva la memoria de una historia atravesada por el dolor, pero también por el reconocimiento a una figura que dejó una huella profunda en la vida social, profesional y aeronáutica de la ciudad.

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