LA ESCUELA FEDERICO LELOIR DESTACÓ PUBLICAMENTE LA LOABLE LABOR DE SU ORDENANZA


En tiempos donde las instituciones suelen destacar sus logros académicos o de infraestructura, la Escuela Federico Leloir de nuestra ciudad conmovió a la comunidad local al dedicar un reconocimiento público y sumamente especial a uno de sus pilares cotidianos: su ordenanza, Rafael Cuenca.

A través de los canales oficiales de la institución, la comunidad educativa expresó un profundo agradecimiento por la labor diaria que realiza Cuenca, cuyo compromiso y constante predisposición fueron señalados como piezas clave para el correcto funcionamiento de la escuela.

"Su amabilidad, dedicación y esfuerzo cotidiano son un ejemplo para toda la comunidad educativa. Con una sonrisa, una mano tendida y la mejor voluntad, contribuye al bienestar de todos quienes compartimos este espacio", reza un fragmento del emotivo comunicado emitido por el establecimiento.


UN PILAR EN CADA RINCON DE LA ESCUELA
Desde la dirección y el cuerpo docente de la Escuela Leloir hicieron especial hincapié en el sentido de pertenencia y la vocación de servicio de Cuenca, quien no solo se limita a sus tareas habituales, sino que se ha convertido en un apoyo constante tanto para los profesores como para los estudiantes. Su figura es habitual en cada proyecto, acto, evento y actividad que organiza la institución, demostrando un espíritu colaborativo que excede lo laboral.

La publicación no tardó en cosechar muestras de afecto, "me gusta" y comentarios de  quienes coincidieron en la importancia de visibilizar estas tareas.

Hacia el final del mensaje, la comunidad educativa sintetizó el sentir colectivo con palabras de gratitud hacia el no docente: “Gracias, Rafael, por tu trabajo silencioso pero fundamental, por tu compañerismo y por estar siempre dispuesto a ayudar. Tu aporte es invaluable y merece nuestro más sincero reconocimiento”.

De esta manera, la Escuela Federico Leloir dejó en claro que la calidad de una institución no solo se mide por sus aulas, sino por la calidez humana de quienes, como Rafael, trabajan día a día para sostenerla.

Publicidad