Por Roque Jesús Alaguibe
Que se
recuerde, el más grave hecho policial vivido en Villaguay en los últimos
cincuenta años, fue el atentado contra el interventor de la Universidad de
Buenos Aires (UBA), Dr. Alberto Ottalagano, en el hotel La Sort, en la céntrica
esquina de Mitre y Balcarce, frente a la plaza 25 de Mayo, en la lluviosa
mañana del lunes 23 de septiembre de 1974, habiéndose cumplido recientemente 52
años del desgraciado hecho.
Sobre este
trágico caso, con repercusión local, nacional e internacional, donde hubo dos
muertos y tres heridos, dos de ellos de gravedad, nunca se supo a ciencia
cierta cómo ocurrieron las cosas, dado que como siempre pasa, el secreto del
sumario no permite principalmente al periodismo, adentrarse en el caso, e
informa lo que extraoficialmente puede averiguar, generalmente en el “boca a
boca”. Esta no fue la excepción, y lo que se dijo en aquel momento, adolece de
algunas imprecisiones.
Para sacar a
la luz este grave hecho que afectó a miembros de apreciadas familias de
Villaguay, mantuve una charla con el único testigo local sobreviviente, el
entonces agente de la Policía de Entre Ríos, Juan Loreto Pereira, quien junto a
los oficiales Santos Errasti y Juan Eugenio Páez, y el también agente Dino
Morandi, estaban de guardia en el lugar.
Me contó
Pereira, que a las 8 horas, momentos antes de desencadenarse el demencial
ataque, él es enviado a comprar una corbata y un cinto a Casa Torres para el
suboficial retirado de la Policía Federal, Héctor Adolfo Echeverría, custodio
de Ottalagano, quien alrededor de las 8.30 desencadenó la tragedia.
Al regreso
de mi entrevistado, el jefe de la custodia del interventor de la UBA, oficial
Gallo, se comunicó con Echeverría por el teléfono de la cafetería, informándole
que el agente subía con el encargue. Al llegar éste a la habitación 18 le hizo
entrega de los elementos pedidos a Echeverría.
Alrededor de
las 8.30 estaban charlando en el mostrador de la cafetería -cerca de la
escalera-, Ramón Carulla (uno de los propietarios del hotel), los oficiales
Santos Errasti y Juan Eugenio Páez y los agentes Dino Morandi y Juan Loreto
Pereira. Cuando nadie se podía imaginar el trágico final, baja por la escalera
el federal Héctor Adolfo Echeverría y ya en el piso, muy cerca de ellos, grita:
“Esto es traición jefe” y desató la balacera, hiriendo mortalmente en primer
término a Carulla y seguidamente a Pereira (en la mano derecha), y de gravedad
a los oficiales Errasti y Páez. El agente Morandi intentó desenfundar la
pistola, pero recibió un balazo en la misma, trabándosela, pero milagrosamente
salió ileso. En el fondo del comedor se encontraban Ottalagano y el señor Julio
Carulla, el otro propietario del hotel, cuando el asesino se dirige hacia ellos
y dispara, impactando al medio de la mesa alrededor de la cual estaban
sentados. Al intentar avanzar más, la señora del interventor de la UBA, quien
estaba con una niña, le tira con una silla, y es ahí donde el oficial Errasti
(sentado y herido) y el secretario de Ottalagano, de apellido Martínez, le
dispararon, dando en el blanco. En ese momento llegaron los otros custodios y
le dan el tiro de gracia.
Páez y
Pereira fueron atendidos en el Sanatorio Americano de Villaguay, y Errasti fue
trasladado de urgencia a Paraná. Finalmente el hoy sargento (r), Juan Loreto
Pereira, de 81 años, me confesó que en su vida policial, le tocó intervenir en
varios casos graves, tanto en Villaguay como en otros lugares de la provincia
donde estuvo destinado, pero como éste, ninguno.
OTROS DETALLES
Diario El
Pueblo informó al otro día, el 24, que tras prestar declaración ante el juez de
Instrucción, Dr. Luis E. Peschiera, Ottalagano -quien resultó ileso- viajó a
Paraná junto a su esposa y los tres miembros de su custodia -y seguramente la
niña que se encontraba en el lugar de los hechos-, bajo estrictas medidas de
seguridad. En tanto, los restos de Echeverría fueron llevados en una ambulancia
de la Policía Federal el jueves 26. Dice el diario que el cadáver estaba
sepultado en la necrópolis local, al no presentarse familiar alguno a reclamar
el cuerpo.
(Esta nota aparecida en el diario El
Pueblo el sábado 20 de mayo de 2023, fue una de las 75 que yo publicara en el
medio local, en adhesión a los 200 años de “Los orígenes históricos de
Villaguay”)
Juan Loreto
Pereira, el último sobreviviente de aquella triste tragedia, falleció en
nuestra ciudad el 18 de agosto de 2025, o sea que se cumplió un año de su
lamentable partida.
En la foto
de la plaza 25 de Mayo de nuestra ciudad, se puede apreciar en la esquina de
Balcarce y Mitre, el hotel La Sort, escenario de la tragedia. Al medio de la
plaza, sobre Mitre, el kiosco de don Crisanto “Chueco” Segovia, frente a la
Sociedad Italiana (donde están los vehículos). Sobre calle Alem, siempre en la
plaza 25 de Mayo, estaba el de don Juan Tirópolis. Ambos se comenzaron a
desmantelar a partir del 31 de agosto de 1976, durante la intendencia de Miguel
Ángel Amoroto, desapareciendo para siempre esos pequeños negocios.
